domingo, 18 de septiembre de 2050

¡Bienvenidos!

Este es el blog del Gabinete de Psicología ACTUA, de Almería.

Este blog está encaminado a la divulgación de información en materia de Psicología. Fundamentalmente escribimos artículos de opinión, aunque también comentamos noticias de interés, desde un punto de vista psicológico.

Contamos con diferentes secciones para ello:

  • Noticias: os mantendremos informados sobre cualquier actividad que vaya a realizar Gabinete. ¡Estad atentos!
  • Clínica: podéis encontrar información sobre salud mental, terapias o desarrollo personal.
  • Infancia/Adolescencia: es el lugar de la información en materia educativa.
  • Sexualidad: en esta sección hablaremos de temas de pareja y sexualidad en general.
  • Sociedad: Psicología Social, Laboral o Jurídica, entre otros temas de actualidad.
  • Varios: en esta sección entra cualquier tema que no quepa en las demás, como recomendaciones de películas o libros.
  • Contacto: todos los datos de contacto.

Desde ACTUA esperamos que disfrutéis tanto leyéndonos como disfrutamos nosotros escribiendo.

Cada artículo está firmado por su autor y responde a su opinión personal y profesional, no a una opinión general del Gabinete.




martes, 20 de septiembre de 2016

El coaching y las asignaturas pendientes de la psicología



Marketing. Es la primera palabra que me viene a la cabeza cuando pienso en el éxito del coaching, y es que en líneas generales, han sabido venderse muy bien. No en vano, el coaching no proviene de la, digamos, “ciencia de conducta”, sino del ámbito empresarial, un ámbito que está más centrado en vender productos que en la validez científica.
El coaching ha sabido aprovechar un ambiente “New Age” cargado de pseudociencias y búsqueda del bienestar, combinado con una perspectiva negativa sobre la propia psicología. Y es que más que centrarme en las cosas que ha hecho bien el coaching, me voy a centrar en las cosas que hemos hecho mal los psicólogos.
Cualquier psicólogo sabe que existen varios modelos teóricos en psicología, unos con más y otros menos validez empírica, pero igualmente con diferentes explicaciones sobre la conducta humana y el funcionamiento de nuestra mente, así como diferentes técnicas o herramientas para modificarlo. Sin embargo, y aunque sepamos que hay alternativas, hay una gran corriente mayoritaria, que es la cognitiva-conductual. Lejos de querer debatir si esto es positivo o negativo, lo importante es la relación tan estrecha que se ha establecido entre los modelos cognitivos(pues son más cognitivos que conductuales, en estos momentos) y el modelo médico. En ambos se ha querido dictaminar lo que es el comportamiento “normal” para poder diferenciarlo del comportamiento “patológico”. Todo desde una perspectiva médica de: si es anormal, entonces es patológico y, por tanto, hay que modificarlo/curarlo.
A su vez, esta manera de verlo ha hecho que en la psicología más académica nos hayamos centrado más en el aspecto patológico que en otros aspectos del ser humano.  Los psicólogos hemos querido convertirnos en los médicos de la mente. Esto ha tenido un efecto muy negativo en la manera en que se nos ha visto en la sociedad. Seguro que todos hemos escuchado alguna vez “yo no quiero ir al loquero” o “no estoy loco, no necesito ir a ningún psicólogo”. Se ha generado la creencia de que el psicólogo o la terapia psicológica existe únicamente para tratar la enfermedad mental.
Es común, en el cine o en las series de televisión estadounidenses, escuchar a los personajes expresiones del estilo “mi terapeuta me ha dicho que...” o incluso escenas en las que van a ver a su terapeuta y hablan de aspectos de sus vidas personales. Parece estar más aceptado socialmente que una persona que no tiene ningún trastorno mental diagnosticado vaya regularmente a un especialista para tratar problemas de la vida diaria. Al final, esto es lo que ofrece el coaching. Mientras la psicología lleva décadas diciendo “si estás triste tienes una enfermedad llamada depresión”, el coaching ha empezado a decir “si tienes problemas personales, yo puedo ayudarte” o “si quieres mejorar algún aspecto de tu vida, yo puedo ayudarte”.
Al final, gran parte de la terapia psicológica está basada en el desarrollo personal, en la adquisición de habilidades o en el autoconocimiento, que es, en gran medida, lo que ofrece también el coaching. Lo que cambia es la conceptualización social que tiene cada uno. El psicólogo trata enfermedades, mientras que el coach me ayuda con algunos problemillas.
El hecho de que a los psicólogos nos vean con una bata blanca quizás nos haya hecho ganar prestigio, al situarnos en un nivel similar al del médico, pero al mismo tiempo nos ha hecho perder la perspectiva de lo que realmente hacemos. Al buscar prestigio, hemos perdido un área de actuación que es fundamental. Pero lo peor no es eso, lo peor es que el testigo lo ha recogido un colectivo que carece de la formación necesaria para llevar a cabo ese tipo de intervenciones de la manera correcta.
La mayoría de los coaches provienen del ámbito empresarial, gente que ha estudiado administración de empresas o derecho, que han descubierto en sí mismos un aspecto más “humanista” y deciden enfocar sus carreras de otra manera, o simplemente han visto un filón en una disciplina que está de moda. El hecho es que esa gente no tiene formación en conducta humana, más allá de algún curso de unos pocos meses. Y no solo eso, es que la formación en coaching supone un refrito de conceptos y/o herramientas salidas de la psicología, pero sin una base teórica que esté lo suficientemente validada empíricamente. Como he dicho anteriormente, el coaching bebe de la pseudociencia y del ambiente “New Age”, pero no tiene una base consistente.
Esta base teórica es la que se conoce como Programación NeuroLingüistica (o PNL), una técnica(o conjunto de técnicas) que, supuestamente, va a reprogramar nuestras creencias y nuestras experiencias sensoriales a través de la comunicación. Suena bien, pero la evidencia empírica hasta la fecha pone en serias dudas los fundamentos básicos de la PNL (Aquí, aunque en inglés, un artículo que analiza la evidencia empírica sobre la PNL y que cataloga como “inconcluyente y contradictoria”).
No obstante, el coaching surge de una necesidad real que existe en en la sociedad, que es la necesidad de un apoyo profesional sobre cuestiones de la vida diaria. Un ayuda profesional en términos de desarrollo personal y asesoramiento emocional, en una sociedad en la que el individuo está sometido a cada vez más presiones externas que chocan con su propia individualidad.
Así pues, desde la psicología tenemos ahora un arduo trabajo. En primer lugar, debemos despatologizar gran parte de la conducta que llevamos décadas patologizando. Nos vendría muy bien quitarnos la bata blanca y explicar lo que es realmente la terapia psicológica. Establecer correctamente qué es y qué no es un problema psicológico y, al mismo tiempo, ofrecer alternativas, basadas en la evidencia científica, para todo el que requiera un asesoramiento.
En definitiva, debemos recoger el testigo que nunca debimos soltar, reclamar la que debería ser una de nuestras competencias profesionales y ofrecer al resto de ciudadanos servicios de calidad y ajustados a sus necesidades reales.

Escrito por Alejandro Sola Berenguel

domingo, 14 de febrero de 2016

Parejas Liberales, Fidelidad y Contratos Emocionales

Estoy seguro de que cuando se escuchan las palabras "pareja" y "liberal" juntas, en muchas personas salta la señal de alarma. Comienzan las dudas y el rechazo. Lo cierto es que pocas personas conocen lo que es realmente una "pareja liberal", más que nada porque no existen una pareja liberal prototipo, si no que depende de cada una las características que la definen. De hecho, podríamos decir que todas las parejas son liberales, de una u otra manera.

Pero empecemos por el principio.



  • El "Contrato" y la Fidelidad
Todas las parejas, o incluso diría que en todas las relaciones interpersonales, se establece de forma implícita un "contrato". Ese contrato establece los límites de la relación. No todas las parejas ponen el límite de la infidelidad en el mismo punto, igual que no todas las amistades colocan el límite de la ofensa en el mismo punto.

Decimos que este contrato se establece de forma implícita porque normalmente no se mantiene una conversación plenamente honesta acerca de estos límites. Esos límites se van "descubriendo" conforme conoces a la persona, muchas veces por prueba y error. Cuando estás conociendo a alguien es frecuente que hagas bromas "suaves" para tantear su sentido del humor y saber hasta dónde puedes llegar para seguir haciéndole gracia.

En el caso de las parejas el ir descubriendo los límites de esta forma puede generar conflictos muy fácilmente. Algo tan sencillo como darle a "Like" a la publicación de un@ amig@ tuy@, puede provocar un conflicto con tu nueva pareja. si no sabes que esto le puede sentar mal, porque considere que se trata de un flirteo. Ese conflicto, no obstante, puede hacer crecer a la relación, si se aborda desde el respeto mutuo y se puede llegar a un consenso acerca de este tipo de comportamientos.

  • La necesidad del "Contrato"
Muchas parejas no consensúan los límites, si no que los imponen. No estaríamos hablando entonces de un "contrato" adecuado, o sano, si no de una muestra de control dentro de la pareja. Al igual que es fácil que desconocer los límites dentro de la pareja genere conflicto, también es muy fácil que estos límites se conviertan en una imposición y una forma de control en la pareja.

En una relación basada en el respeto mutuo, ambos miembros están contentos con el "contrato" y la manera en que se han establecido los límites. Por tanto, el contrato debe ser igualitario y justo. La "señal de alarma" debería saltar en las parejas cuando perciben que no son plenamente libres dentro de la pareja, o que esta pareja está desbalanceada en cuanto al establecimiento de los limites.

  • La Parejas Liberales y el Contrato
¿Entonces en las parejas liberales no hay límites, ni contrato, y pueden hacer lo que quieran? No, es más, todo lo contrario. Lo que realmente diferencia a una pareja, digamos, tradicional, de una pareja liberal es que en estas últimas el contrato suele ser explícito, es decir, es algo que ambos miembros de la pareja han hablado con honestidad y han decidido juntos.

Como decía al principio, no todas las parejas liberales son iguales, ni establecen el límite de la infidelidad en el mismo punto. Algunas de ellas hablan de infidelidad emocional, y no sexual, por ejemplo, es decir, que solo ven infidelidad cuando su pareja se ha enamorado de otra persona. Otras parejas pueden establecer el límite en el coito, pero no en el flirteo o en otros tipos de relaciones sexuales.

Al final, la diferenciación entre pareja tradicional y pareja liberal puede causar más confusión que aclarar conceptos. Al final, en todas las parejas se establecen límites, de una u otra manera, por lo que todas las parejas son tradicionales o liberales de una u otra forma. 

Escrito por Alejandro Sola Berenguel 



martes, 5 de enero de 2016

De muñecas y cochecitos








Una vez más, como cada periodo navideño, volvemos a presenciar  una avalancha de publicidad tanto en televisión como en radio, prensa y a pie de calle anunciando una inmensa cantidad de juguetes para los más pequeños de la casa.

Aunque ya estamos acostumbrados a dicha campaña al llegar estas fechas, suele pasar bastante inadvertida la forma en que esta publicidad plantea a través de los juguetes un marcado rol de género que, lejos de ser útil, puede llegar a presentar alguna problemática en la vida y el sano desarrollo psicosocial de los niños/as.

Como padres, familiares y/o adultos en general del entorno del niño intentamos que su relación con los juguetes, uno de los medios de aprendizaje y desarrollo más importante del que disponen, sea el adecuado y nos preocupamos por que tengan una infancia normalizada, dándoles todas las facilidades posibles a la hora de integrarse en su grupo de iguales y, dicho sea de paso, complacer las exigencias de la sociedad.

Casi de forma invariable nuestro hijo acabará jugando con un cochecito de color azul, y nuestra hija se entretendrá en su casita rosa de muñecas. No sería una predicción muy arriesgada por nuestra parte. Nos sentimos cómodos cuando ocurre de esta manera, y probablemente se nos haría extraño que jugasen el uno con los juguetes del otro, no sería lo “adecuado” en cuanto a cuestiones de género, ¿verdad?

Llegado este punto se plantea necesario hacer una distinción entre “rol de género” e “identidad de género” para poder llegar a comprender la complejidad del asunto. Mientras que por un lado el “rol de género” se referiría al conjunto de normas y comportamientos percibidos por la sociedad como adecuadas para un género u otro, la “identidad de género” haría alusión a la percepción que un individuo (en este caso el niño) tiene sobre sí mismo en cuanto al género con el que se identifica, independientemente de su sexo biológico.

Lo interesante es hacer notar que aunque “identidad de género” y “rol de género” van de la mano, nos encontraremos muy a menudo con el caso de que, por ejemplo, una niña que se identifique a sí misma con su género femenino no muestre un rol de género femenino, pudiendo interesarse por unos juguetes etiquetados e indicados por la sociedad para el género masculino. Es entonces cuando saltan las alarmas.

“¿Está mostrando mi hija un comportamiento desviado respecto a los demás niños? ¿Desarrollará comportamientos masculinos? ¿Acabará sintiéndose atraída por otras niñas?”. La psicología actual es clara en este punto: El rol de género no marca la identidad de género, esto es, jugar con coches no implicaría un cambio en su identidad de género como niña.

Es cierto (y normal, teniendo en cuenta que formamos parte de la misma sociedad) que podamos llegar a sentirnos incómodos al ver a nuestro hijo jugar con muñecas cuando lo adecuado sería que mostrase una actitud “más masculina” jugando con cochecitos. Es lo que la sociedad vería como normal, y es cuando se hace visible el claro tabú que existe a día de hoy en relación a un comportamiento contrario, el cual permitiría una elección más libre al propio niño.

A pesar de ello, tal acabará siendo nuestro temor a que nuestra hija sea distinta de las demás que frente a esta situación, y posiblemente antes, nos aseguraremos por mantener un férreo control sobre los comportamientos que permitimos a nuestros hijos/as, la mayoría de las veces pasando por alto su propia felicidad y sin querer ver que nuestra hija simplemente ha decidido cambiar la muñeca por un cochecito porque, en su inocencia, no entiende cómo puede un juguete ser "solo para chicos".

Como parte de la sociedad adulta estaríamos posiblemente participando en la génesis de la psicopatología del niño, mostrando nuestro descontento por su interés en lo que realmente le gusta, viéndose forzado a jugar de otra manera para mantener contento y calmado a quien le rodea.

Finalmente esta situación acaba generando un bucle, retroalimentándose a sí misma, por la búsqueda de juguetes con unas características de género cada vez más marcadas como consecuencia del empeño de la sociedad en que los niños tengan cada vez más claro cuáles son los intereses que se espera que muestren.

Estos cuidados que antes comentamos, en ocasiones, llegarán a obviar las necesidades reales del niño dando prioridad a la de los propios adultos, y es aquí donde debemos hacer la siguiente reflexión;

¿Es el niño el que trae el problema? ¿O es la sociedad la que se encarga de crearlo?







Autor: Francisco R. Sánchez Ortega


miércoles, 28 de octubre de 2015

Sexadiantes

Como ya hemos comentado en nuestras redes sociales, hemos emprendido un nuevo proyecto en colaboración con la Universidad de Almería. Gracias a RadioUal tenemos un pequeño espacio todos los viernes a las 23:00h en el 98.7FM donde trataremos temas relacionados con la sexualidad y todo lo que le rodea.



Creamos esta entrada para que podáis ponernos vuestras preguntas y sugerencias de forma totalmente anónima. Esperamos que os animéis y participéis haciéndonos llegar vuestras dudas, sugerencias e incluso historias, las cuales leeremos en directo.

¡Muchas gracias a todos por apoyarnos y acompañarnos en esta nueva aventura!

jueves, 30 de julio de 2015

¿Qué es el Sufrimiento Psicológico?

Cuando se habla de acudir a terapia psicológica, es común que se deba a la existencia de un malestar persistente o a un sufrimiento vital que, en definitiva, nos está impidiendo llevar la vida que queremos llevar. Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de sufrimiento psicológico o humano?


Las emociones y el sufrimiento

Existe a nivel general una confusión a la hora de entender el sufrimiento. Esto es debido, al menos en parte, a que se suele entender que existen emociones buenas y emociones malas. Cuando una emoción nos gusta, entonces es buena, mientras que si no nos gusta, la consideramos como algo malo y deseamos librarnos de ella por todos los medios.

Así pues, la alegría, el deseo o la curiosidad tienden a ser consideradas emociones positivas, mientras que la tristeza, el enfado o el miedo se suelen ver como emociones negativas. El considerar que una emoción es de por sí positiva o negativa, independientemente del contexto en el que esta se produce nos lleva muchas veces a comportarnos de manera reactiva, es decir, que preferimos movernos para conseguir sentir las emociones que consideramos positivas, mientras que huimos de las que consideramos negativas.

Sin embargo, si atendemos al contexto en el que se produce la emoción, podemos ver que todas son igualmente útiles. Del miedo podemos aprender a ser cautos para no equivocarnos en el futuro. Este es el ejemplo básico, pero hay otros, de la tristeza o el enfado también podemos aprender mucho, sobre todo de nosotros mismos, de las situaciones que nos enfadan o que nos entristecen.

La vida y el sufrimiento

En ocasiones la vida puede presentarnos situaciones que no deseamos, situaciones que nos entristecen, que nos enfadan o que nos dan miedo. Eso es lo NATURAL. En la vida hay espacio por igual para las situaciones que nos alegran y para las situaciones que nos entristecen. Nosotros no elegimos muchas de las cosas que nos toca vivir.

Es necesario que se diferencie el malestar del sufrimiento. El malestar puede ser esa sensación incómoda o desagradable que resulta de una de esas situaciones indeseadas. Esto también es natural. A nadie le gusta sentir malestar y es perfectamente normal querer deshacerse de él. Sin embargo, hay ocasiones en las que esa huida del malestar puede estar alejándonos de la vida que queremos vivir. 

Tal vez dediquemos demasiado tiempo y esfuerzo en no pensar en todo lo que nos molesta y eso nos quite tiempo y esfuerzo de disfrutar de lo que sí nos gusta. Tal vez recurramos a conductas que no nos benefician para huir de esos pensamientos, como tomarnos alguna copita de más, centrarnos demasiado en el trabajo o dejar de relacionarnos con ciertas personas de nuestro entorno. Tal vez, este tipo de conductas nos alejen de nuestra familia, de nuestra pareja o de nuestros objetivos vitales.

Eso es el sufrimiento, la paradoja de dejar de lado a la vida con la esperanza de poder vivir sin malestar.


Aceptación y Compromiso como herramientas de cambio

Cuando una persona se ve envuelta en este tipo de situaciones es muy posible que ni siquiera se de cuenta de cómo son sus propias acciones las que limitan su vida y le hacen sufrir.

La Terapia de Aceptación y Compromiso propone una manera distinta de afrontar estas situaciones vitales. El propio nombre de la terapia ya es bastante descriptivo, ya que esta pone énfasis en que la aceptación genuina del malestar, haciendo hueco para él en nuestras vidas sin necesidad de evitarlo de forma reactiva; junto con un compromiso firme en los valores personales de uno, son unas herramientas fundamentales para el cambio en la vida de la persona y que así esta pueda minimizar su sufrimiento sin poner en peligro a la vida que realmente quiere vivir.

Tal vez merezca la pena sufrir algo de ansiedad si eso supone afrontar una entrevista de trabajo que te puede cambiar la vida. Tal vez sea necesario sentir la tristeza después de una ruptura para poder cerrar esa etapa de tu vida y
pasar a la siguiente. Tal vez no esté de más enfadarse si eso significa que vas a poder defender tus deseos frente a las exigencias de otra persona.

Todo ello pasa por la aceptación de la emoción tal y como esta se presenta, y con un compromiso firme con uno mismo y con la vida que desea vivir.



jueves, 12 de febrero de 2015

Los 4 Grandes Mitos del Amor

Se acerca San Valentín y el romanticismo se apodera de nosotros, vemos corazones por todas partes y pensamos en cómo pasar el día o la noche con nuestras parejas.


El amor y la vida en pareja es uno de los grandes temas de nuestra sociedad, y es que enamorarse es muy fácil. Cualquiera puede hacerlo, no requiere esfuerzo, simplemente es algo que ocurre sin más. Mantenerse enamorado es otro tema, es algo que sí que parece un gran desafío. Un desafío que aumenta y se mantiene por toda la información que vierten en nuestra cabeza desde que somos niños. Empezando por los cuentos en los que príncipes y princesas viven felices para siempre, pasando por Hollywood y los finales felices, así como libros, series de televisión y demás material que se empeña en mantener los mismos mitos de toda la vida. Aquí van los cuatro grandes:


  • El compañero perfecto
¿Sabes que hay alguien hay fuera que es perfecto para ti? La persona de tus sueños está ahí parada, matando el tiempo, esperando a que la encuentres. Búscala y encontrarás una pareja que cumpla con todas tus fantasías, complete todas tus necesidades y con quien vivas para siempre en felicidad eterna.

Esto es tan cierto como los Reyes Magos.

Dicen que hay dos tipos de parejas, aquellas que tienen una relación maravillosa, y aquellas que conoces realmente bien. Así que no, no existe eso que llamaríamos "la pareja perfecta", y sin embargo, perdemos una cantidad enorme de tiempo y energía comparando a nuestras parejas con otras personas. Pensando en la pareja que podría ser o debería ser. ¿Tan difícil es dejar de pensar en los errores y defectos de la pareja?¿O en cómo la vida sería mucho mejor si el/ella cambiase?

Por supuesto, no estoy diciendo que uno tenga que "tragar" con todo lo que haga o diga su pareja, pero sí me gustaría que los lectores se parasen un poco a pensar en si realmente se hacen este tipo de preguntas y en cuanta frustración, ira o decepción les hace sentir. Estas creencias acerca de cómo debería o podría ser tu pareja, ¿cómo están afectando a tu relación?¿La están ayudando o la están destruyendo?
  • Tu me completas
Esta no es una idea que me agrade especialmente. Asumir que otra persona "te completa", algo así como que es tu "media naranja" es como asumir que tu, como individuo, estás incompleto. Esto te coloca en una posición de necesidad y dependencia, en la que el miedo a estar solo/a puede llegar a controlarte, lo cual es muy peligroso de cara a mantener una relación sana.

Por fortuna, y en contra de lo que pudieras creer o pudiera decirte tu mente, todos somos naranjas completas, tengamos o no una pareja a nuestro lado. Una vez que uno asume que es un ser completo, individual e independiente, es cuando puede actuar con honestidad para consigo mismo y ser más auténtico en sus relaciones, respondiendo a sus propias necesidad y no al miedo al rechazo o a la soledad.
  • El amor debería ser fácil
Una vez que hemos asumido nuestra individualidad, esta frase de aquí arriba cae por su propio peso.  

Estás compartiendo un largo periodo de tiempo con otro ser humano que tiene: diferentes pensamientos y sentimientos; diferentes intereses; diferentes expectativas sobre labores del hogar, sexo, religión, paternidad, vacaciones, tiempo de ocio, etc; diferentes estilos de comunicación, negociación y expresión; diferentes reacciones sobre lo que le gusta y lo que no; diferentes gustos en comida, sexo, deportes, ocio y trabajo; diferentes conceptos de limpieza y suciedad; familiares y amigos con los que no te llevas bien; manías y costumbres de toda la vida que están muy arraigadas y que te molestan...

¿Suena como algo fácil?

Por supuesto, puedes pensar que si realmente eres compatible, no existirán estas diferencias y podrás tener una relación perfecta, pero como habrás supuesto, eso te devuelve al Mito 1: el compañero perfecto. El hecho es que siempre hay alguna diferencia significativa entre los miembros de una pareja, ya sea en las áreas mencionadas arriba o en muchas otras. Esa es la razón por la cual las relaciones no son algo fácil.

Requieren comunicación, negociación, compromiso y aceptación de las diferencias. También requiere ser honesto con uno mismo y con sus necesidades, deseos y sentimientos. Esto es todo un desafío, pero mientras sigas anteponiendo las expectativas de que tu pareja piense, sienta y actúe como tu, más cerca estarás de la decepción y la frustración.

  • Amor eterno
Cuando se pregunta a la mayoría de la gente sobre el amor, este es descrito como una emocionante mezcla de sentimientos, pensamientos y sensaciones. El problema de ver el amor de esta manera es que normalmente los sentimientos no duran mucho. Lo que mucha gente entiende por amor o enamoramiento es lo que se conoce como "fase de luna de miel", que es ese punto en que las reacciones emocionales son más intensas y reaccionamos hacia nuestra pareja como reaccionaríamos hacia una droga.

Por tanto, si definimos así el amor, este no puede ser eterno. Esta fase tiene una duración media de unos dieciocho meses y, como mucho, puede durar tres años. Hay muchas parejas que llegados a este punto, deciden acabar con la relación argumentando que se acabó y que ya no sienten lo mismo.

La verdad es que suena bastante triste, pero también hay otra gente que se da cuenta de que no es hasta el final de la fase de luna de miel cuando realmente se puede desarrollar una relación significativa. Hay que tener en cuenta que en esa primera fase estás "intoxicado" por tu pareja y no eres capaz de verla como realmente es, si no que ves una fantasía inducida por el enamoramiento.

Una vez acabada esa fase es cuando aparecen los defectos. Esto puede ser un shock, pero también es una oportunidad para desarrollar una relación más íntima, significativa y verdadera.

En este punto, conviene dejar de ver al amor como una emoción o un sentimiento. Las emociones van y vienen con el viento, no puedes controlarlas. Sin embargo, ver el amor como un acto puede acercarte mucho más al tipo de compañero que quieres ser y el tipo de relación que quieres construir.

Esto no es fácil, para hacerlo debes hacer hueco para el enfado que te consume y dejar ir a los pensamientos sobre cómo tu llevas razón y tu pareja está equivocada. Convendría preguntarse qué es más importante para uno, si llevar razón en una discusión, o ser un buen compañero/construir una relación sana. Por supuesto, estoy hablando de dejar de lado el orgullo en esos momentos y ser capaz de disculparse(como acto de amor) en pos de conseguir la relación que queremos tener.


En resumen, la cultura popular nos empuja a encontrar a la pareja perfecta, sin la cual no estamos completos y que, una vez hecho eso, podrás vivir feliz y enamorado el resto de la vida sin ningún tipo de esfuerzo. Si te mantienes en esos mitos, lo más probable es que te encuetres peleando contra la realidad y envuelto en la decepción y la frustración. 

Entonces, ¿cuál es la alternativa? ¿Resignarse a vivir una relación basada en actos de amor aunque no lo sientas nunca más? Esa es, de hecho, una alternativa, aunque no una recomendable. Lo recomendable sería tratar de construir la mejor relación posible ,dadas las circunstancias y posibilidades de cada uno. Esto es, una relación en la que puedas actuar con amor, aceptar las diferencias, manejar tus emociones de forma más efectiva, apreciar lo que tu pareja tiene que ofrecerte y continuar viviendo y creciendo hasta el último día.


Escrito por Alejandro Sola Berenguel.

Nota: Este artículo está basado en el libro ACT with love, de Russ Harris. El libro es una adaptación de la Terapia de Aceptación y Compromiso(ACT, por sus siglas en inglés) a los problemas de pareja. Un libro que recomiendo encaredicamente tanto a psicólogos que traten estos problemas, como a parejas que quieran conocerse un poco mejor y mejorar juntos. Es un libro que puede autoaplicarse con facilidad y, bueno, el único problema es que por ahora solo está disponible en inglés.

lunes, 26 de enero de 2015

Procrastinación: una visión contextual

Llevo varios meses queriendo escribir un artículo sobre este tema, pero he ido dejándolo apartado hasta ahora. Más allá de la broma fácil, este es un ejemplo claro de procrastinación, del verbo procrastinar, el cual la RAE define simplemente como "Diferir, aplazar".

Lo cierto es que es un término que ha ido ganando popularidad en los últimos años y, bueno, a cualquiera de nosotros nos ha pasado, aunque desconociéramos la existencia de la palabra o su significado. Cualquier persona que haya tenido que preparar algún trabajo, alguna presentación de Power Point o...cualquier examen final, sabe que esto es así. De repente cualquier otra actividad es mucho más interesante e inaplazable que la que de verdad es importante e inaplazable. Ya sea ir saltando entre vídeos de Youtube aprovechando los relacionados o pasar varios minutos(por ser benevolentes y no decir horas) pulsando F5 para actualizar la cronología de Twitter.

Tal vez por eso se haya popularizado tanto el término en los últimos tiempos. Las redes sociales, con la constante estimulación y actualización, pueden dejar a cualquiera enganchado a una de ellas mientras el tiempo pasa de forma casi imperceptible.

En términos psicológicos...

Aunque Wikipedia la define como un "trastorno del comportamiento", vamos a intentar alejarnos de esa concepción. Más que nada, porque como digo, es algo muy común, que nos ha pasado a todos, y porque como ya hemos denunciado en este blog, se está abusando ya demasiado de la palabra "trastorno".

Como sí podemos referirnos a la procrastinación es como un tipo de evitación experiencial. Nos referimos pues, a la conducta encaminada a evitar una determinada situación. Ya que estamos en una época de largas horas de estudio para la población universitaria, pongamos el ejemplo de estudiar. No es que sea una actividad especialmente agradable (o al menos no está conceptualizada socialmente como una actividad agradable), si no que más bien está asociada al aburrimiento, o tal vez a la ansiedad o al estrés.

Siendo el aburrimiento, la ansiedad o el estrés unas situaciones completamente indeseables, puede aparecer en nuestra lógica interna que lo mejor es evitarlas a toda costa. Es por ello que casi de forma automática nos vemos aplazando el momento de ponerse a estudiar hasta que no queda más remedio que hacerlo. Eso, en el mejor de los casos, en el peor es posible que la evitación sea total, no estudiemos y, por tanto, suspendamos.

¡Pero yo quiero aprobar!

Por supuesto, nadie lo niega. Bueno sí, tu propia conducta. Al comportarnos así parece que estemos diciendo de nosotros mismos "Sí sí, eso de aprobar está bien, pero lo mío es mirar Twitter".

No creo que nadie esté pensando eso realmente (¿verdad?), es por eso que hace falta ahondar un poco en la responsabilidad personal. En pensar qué es lo que queremos realmente y si lo que estamos haciendo nos acerca o nos aleja de eso que queremos.

Dentro de las terapias contextuales (la de Aceptación y Compromiso, en este caso), se habla bastante de la evitación experiencial y en como utilizar los valores personales y la aceptación del malestar como motores del cambio psicológico y conductual. En el caso de estudiar, probablemente haya algún valor personal(o dirección vital) que esté conectada de alguna manera con seguir estudiando y labrarse un futuro determinado. Esto debería servir de catalizador de la motivación personal para ese cambio. Combinándolo con aceptar que para tener buenas notas hay que pasar malos ratos a veces (de aburrimiento, ansiedad o estrés), y así conseguir reducir la procrastinación al mínimo.

Esto al menos, al respecto de la motivación personal, pero no es lo único que afecta a la motivación directa para hacer una actividad que, de base, no nos gusta. Somos conscientes de que hacer un trabajo de autoconocimiento lo bastante amplio y preciso como para llegar a encontrar este tipo de motivación es difícil y requiere tiempo y dedicación, por lo que vamos a proponer unas pequeñas pautas para, al menos, coger el hábito de estudiar, que es el primer paso para reducir la procrastinación:


  1. Elegir un "ambiente de estudio" y mantenerlo: lo ideal es estudiar siempre en el mismo sitio y con unos horarios más o menos estables. Esto ayuda a generar una rutina y, por tanto, el hábito de estudio. Por otro lado, si siempre se escoge el mismo lugar, este quedará automáticamente asociado al estudio, por lo que se favorecerá ese contexto como un contexto de concentración. Este contexto debe ser, además, un sitio libre de distractores(o que cuente con pocos de ellos), para minimizar el riesgo.
  2. Elegir bien los objetivos: estos deben ser a corto/medio plazo y estar bien definidos. Esto quiere decir que es mejor ir pasito a pasito, tema a tema. Al mismo tiempo, definir el objetivo en cuanto a tiempo de estudio no es una buena opción. Uno puede estar tres horas delante de los apuntes y no haber aprendido nada. Lo suyo es plantear los objetivos en función a la cantidad de información real que se ha conseguido estudiar. Por ejemplo, descansar al final del tema, en lugar de cuando haya pasado una hora de reloj.
  3. Gratificar los objetivos cumplidos: esto enlaza directamente con el punto anterior. Una vez completado un objetivo (leído y comprendido un tema, por ejemplo), es buena idea autorregalarse unos minutos de descanso realizando alguna actividad que te guste o te relaje.
  4. Realizar diferentes actividades durante el tiempo de estudio: es muy difícil mantener un nivel alto de concentración cuando estás realizando una misma actividad por un periodo de tiempo muy largo. Por eso, es mejor variar las actividades en ese periodo, es decir, no se trata solo de leer y pasar horas leyendo, si no que si lo vas alternando con otros métodos de estudio como el subrayado, el resumen o la autoevaluación, conseguirás que tu atención no se pierda por el camino y harás que tu tiempo de estudio sea más productivo.
En resumen, tiene una gran importancia la manera en que estructuras el tiempo de estudio. Hay que tener en cuenta que el tiempo es un recurso limitado, por lo que es de vital importancia que el tiempo que dedicamos al estudio sea lo más productivo posible. Esto nos permite, además, reducir el tiempo de estudio (siempre y cuando se cumplan los objetivos) y poder dedicar el tiempo a otras cosas, lo cual despejará nuestra mente y tendrá un efecto retroactivo en la calidad del estudio.
Si tienes que planificar tu tiempo de estudio, recuerda plantearte los objetivos de forma concreta y no en función al tiempo, realiza actividades variadas para no saturar la atención y premiate con cada objetivo cumplido.

Por Alejandro Sola Berenguel

lunes, 15 de diciembre de 2014

Esta Navidad, regala Mindfulness

Nuestro grupo de Mindfulness/Relajación va a seguir activo durante estas navidades.

En ACTUA consideramos más valiosas las experiencias que los bienes materiales, por lo que queremos motivaros a que estas navidades regaléis Mindfulness a vuestros seres queridos.

Por eso, si vienes acompañado a cualquiera de los turnos entre el 16 de Diciembre y el 15 de Enero, ¡Tu acompañante podrá participar sin coste alguno!

¡Os animamos a que vengáis a compartir esta experiencia con nosotros!


IMPORTANTE: El martes 23, el Grupo se reunirá de 20:00 a 21:00, en lugar del horario habitual.








jueves, 4 de diciembre de 2014

Padres VS Tecnología: una posición intermedia

Últimamente parece que los niños nazcan con una Tablet debajo del brazo, y es que los avances en la tecnología están cambiando las costumbres y las maneras de comportarse de nuestros infantes, al menos en lo que respecta a estas nuevas generaciones.
Este artículo no va a defender a ultranza las nuevas tecnologías, pero tampoco las va a demonizar. Es importante que todos nos demos cuenta del enorme potencial que tiene la tecnología, siempre y cuando esté bien usada. Es por eso que el artículo se va a centrar en algo tan fundamental como es la educación.


De la Dependencia a la Tecnofobia

No puedo evitar escuchar cada dos por tres que estamos criando (no hay que olvidar que la socialización es cosa de todos) niños cada vez más retraídos, que fijan su mirada en la pantalla, sin que nada más les importe. Constantes comparaciones a cuando antes los niños pasaban horas en el parque, correteando por ahí. Solo falta decir que los niños de antes tenían cicatrices de guerra(o más bien, parches en los pantalones) mientras que los de ahora solo se ganan unas pocas dioptrías.
Ninguna de las dos situaciones es totalmente cierta, pero claro, tampoco es que sean totalmente falsas. Es común, y esto se da prácticamente desde que existe la televisión, que se “abandone” a los niños delante de la pantalla para que no “den la lata”. Es una solución fácil, que deja tranquilidad a los padres para hacer sus otras obligaciones.
Se crea entonces una especie de dependencia de la tecnología por parte de los padres, al quedarse sus hijos enganchados a la estimulación que reciben por parte de televisión, tablet,videoconsola o, en edades posteriores, Internet.
Cuando surgen ideas extremas (que las máquinas están educando a nuestros hijos), es común que aparezca la idea contraria. Es entonces cuando surge la tecnofobia, o la idea de que esa televisión, esas tablets, consolas, smartphones…son máquinas del diablo que vienen a derretir los cerebros de los niños.

Es solo una herramienta

Desde que los primeros homínidos empezasen a coquetear con palos y piedras para crear las primeras herramientas, nuestra especie no ha dejado de crear y mejorar la tecnología. El ritmo de “evolución” de la tecnología ha alcanzado velocidades vertiginosas, es cierto, pero no dejan de ser nuevas herramientas. Su utilidad es más una cuestión del uso que le demos a dichas herramientas que de las características propias e intrínsecas.
En pocas palabras, los smartphones no tienen nada en sus circuitos que cause adicción, es el uso que se le da lo que provoca ciertos efectos indeseables, sobre todo en adolescentes.
Es por eso que es tan importante hablar de la educación. Sin ignorar que una dependencia de la tecnología pueda ser perjudicial para la propia educación de los niños, tampoco podemos ignorar los enormes beneficios que supone un uso responsable de dicha tecnología.
Ante el “peligro” que puede suponer, unos optan por la prohibición o el control más absoluto. Esto puede generar, o aún más desconocimiento, o una actitud de rebeldía que les lleve a querer usarlas aún más.
Más efectivo que todo eso es enseñar a los niños a hacer un uso responsable de sus dispositivos (ya sean tablets, smartphones o videoconsolas) o de la propia Internet. Educando bien a los niños nos aseguramos de que reciban todos los beneficios del uso de la tecnología (mayormente el acceso a la información) y, al mismo tiempo, minimizamos el riesgo de que se haga un mal uso de la misma, que genere problemas.
Aquí he hablado sobre todo de tecnología, pero esta manera de ver la educación se puede aplicar a otros ámbitos. Por hacer una comparación de un caso similar, es mucho más eficaz enseñar a los adolescentes a usar un preservativo que intentar prohibirles las relaciones sexuales.

Aumentar el conocimiento y fomentar el uso responsable deberían ser los pilares fundamentales de cualquier tipo de educación. 


                                                                                                           Por Alejandro Sola Berenguel


martes, 28 de octubre de 2014

Grupo de Mindfulness y Relajación

Os presentamos nuestro Grupo de Mindfulness y Relajación.

A partir de Noviembre vamos a formar dos turnos, uno los martes de 12:00 a 13:00 y otro los jueves de 20:00 a 21:00. Puedes elegir el día que más se adecue a tu horario.

Los turnos serán con grupos reducidos, de un máximo de 6 personas, para mayor comodidad y para mejorar el aprendizaje.

El coste del taller será de 10€/día y se abonará en efectivo, con la posibilidad de pagar un mes completo por 30€.






¿Qué es el Mindfulness?

También es conocido como "conciencia plena" o "atención consciente". Consiste en una cualidad de nuestra mente para mantener la atención en las sensaciones corporales y en el momento presente.

Aunque el mindfulness está siendo conocido en los últimos años en el entorno académico, tiene una trayectoria de miles de años, ya que proviene de la filosofía budista y de la meditación.

La práctica del mindfulness permite focalizar la atención en las sensaciones corporales y vivir el momento presente, distanciándose de los pensamientos, sin juzgarlos ni eliminarlos, simplemente poniéndolos en su lugar.

¿Qué haremos en el taller?

El taller será eminentemente práctico y en él realizaremos varios ejercicios de meditación, basados en la respiración.

El objetivo es que quien recibe el taller aprenda a realizar los ejercicios y que en última instancia sea capaz de interiorizarlos y llevarlos a la práctica en su vida cotidiana.

viernes, 3 de octubre de 2014

Psicología en la cultura popular: Masters of Sex

Estrenamos nuestro nuevo apartado de Sexualidad con unos invitados de lujo, los pioneros en el estudio de la conducta sexual humana: William Masters y Virginia Johnson.

Hemos enmarcado este artículo en la sección de "Psicología en la cultura popular" porque tenemos la suerte de que Showtime ha realizado ya dos temporadas de su serie "Masters of Sex", que cuenta la historia de cómo Masters y Johnson dieron forma a la sexología gracias a un estudio que revolucionaría a la sociedad americana y cambiaría para siempre nuestra manera de ver la sexualidad.




EL ESTUDIO

Requiere de mención especial la cabecera de la serie, que mostramos a continuación:



En ella, de forma sutil y en base a metáforas visuales, se nos muestran(aunque de forma desordenada, también hay que decirlo) algunos de los efectos corporales y fisiológicos de la respuesta sexual. Merece una mención especial, no solo por lo bien realizada que está, si no porque el estudio de Masters y Johnson trata, precisamente, de todos esos efectos.

Aunque este estudio ha tenido una repercusión mayor dentro de la psicología y sexología, no hay que olvidar que William Masters tenía una formación en medicina, pues él era ginecólogo. Su mayor interés recaía en las señales corporales de la respuesta sexual, por lo que sus primeros pasos en el estudio de la sexualidad eran más de tinte fisiológico que conductual.

El resultado de este estudio sería "La respuesta sexual humana", un trabajo en el que Masters y Johnson describirían las diferentes fases de la respuesta sexual(Deseo, Excitación, Meseta y Orgasmo).

CUERPO Y MENTE

En la serie, hay una constante dicotomía entre lo meramente biológico (representado por Masters) y lo mental o psicológico (representado por Johnson). Esa dicotomía se ve reforzada a partir de la segunda temporada, en la que el estudio avanza hacia las disfunciones sexuales.

Masters considera las disfunciones algo biológico y cree que se pueden "curar" como cualquier otra enfermedad médica. Por otro lado, Johnson considera que esas disfunciones tienen una base psicológica y que requieren de terapia.

Este conflicto es una constante en medicina y en psicología, y está particularmente bien retratado en la serie. No solo en la sexualidad, si no en otros temas que se tratan dentro de la misma.

AÑOS 50-60

Es difícil de decir si la serie es una buena "biografía" de las personas reales en las que está basada. Al menos podemos asegurar que los aspectos más básicos de Masters y Johnson se han respetado, es decir, sus respectivos matrimonios, hijos, lugares en los que vivieron u hospitales en los que trabajaron. Sin embargo, a parte de esos datos básicos y el estudio, dentro de la ficción se incluyen tramas y personajes secundarios que son, eso, ficticios. Estas tramas secundarias sirven para reflejar muy bien la sociedad americana de esa época, una sociedad cargada de prejuicios. Se tratan temas como la homosexualidad, el racismo o el matrimonio. Temas que, aparentemente, podrían no tener nada que ver entre sí, pero que sí reflejan como era el pensamiento colectivo de esa época.

El retratar esos años ayuda a potenciar la sensación de grandeza que tiene el estudio de Masters y Johnson. Actualmente no somos del todo conscientes de lo novedoso que fue el estudio de la sexualidad. Hay que tener en cuenta que todo empezó en una época en la que el sexo era tabú o en la que se consideraba a los homosexuales como enfermos a los que tratar con electroshock.

Realizar el estudio fue una tarea titánica por parte de estos dos investigadores y, a parte de suponer un gran avance en el conocimiento de la sexualidad, hay que agradecerles, sobre todo, que abrieran esa puerta, permitiendo que muchos otros investigasen sobre el tema y que, actualmente, tengamos un conocimiento mucho más extenso sobre la sexualidad.

Por Alejandro Sola Berenguel



viernes, 26 de septiembre de 2014

¡Estrenamos nuevo blog!

Ya está disponible nuestro nuevo blog. En él, podréis leer casi todas las entradas que publicamos en el anterior.

Como podréis observar, hemos realizado algunos cambios en el diseño del blog, para adecuarlo a nuestra nueva imagen como Gabinete de Psicología. ¡Esperamos que os guste!

Los cambios no se limitan sólo al aspecto, si no que hemos ampliado el contenido. Por un lado, en el blog anterior empezamos una serie llamada "Psicopatología a través del cine/televisión". En este caso, hemos cambiado el nombre a la sección por el de "Psicología en la cultura popular", ya que no queremos limitarnos solo al cine o la televisión, si no explorar cualquier ámbito de nuestra cultura popular donde la psicología tenga cierta presencia, incluyendo así cómics, literatura o videojuegos.

Además, hemos añadido una sección nueva: "Sexualidad", en la que hablaremos de temas de parejas o de sexualidad en general.

¡Esperamos que os gusten los cambios! Ya estamos deseando llenar el blog con contenido nuevo. ¡No nos perdáis de vista!






Métodos de contacto

Además de nuestro formulario de contacto, hay diversas formas en las que puede comunicarse con nosotros si desea más información o concertar una cita en nuestro Gabinete.


Puede contactar con nosotros por teléfono, mediante llamada o vía Whatsapp

  • 950 93 64 29
  • 633 08 75 83

Nuestro correo electrónico de contacto es: contacto@actuapsicologia.es

Nos encontramos en C/ Padre Santaella nº 17 1º-1ª , en Almería, frente a Instituto Celia Viñas.

El psicólogo nunca tiene la razón

El psicólogo nunca tiene la razón. Esto es cierto, al menos lo es en parte y en el sentido en el que cotidianamente se entiende. Y no tiene la razón porque no puede o, mejor dicho, no debe. Y tampoco debería buscar tenerla si lo que quiere es llevar una terapia medianamente decente.

En el contexto de la terapia, la figura del psicólogo ha sido vista como alguien que debía decidir en cierta manera sobre diversos aspectos de la vida del “paciente” y en ocasiones ese mismo planteamiento de la terapia era lo que relegaba al cliente a ese segundo plano de mero espectador de la terapia.

A diferencia del médico que nos aconseja mejorar nuestra dieta, realizar ejercicio físico y dormir las horas que debemos cuando le preguntamos “qué debemos hacer…”, el psicólogo no podría (ni debería poder) tener una respuesta a una pregunta como esa, no cuando la pregunta va encaminada a resolver el rumbo que la vida del cliente debe tomar. Porque la última palabra la tiene el cliente. Aunque muchas veces…


…el cliente tampoco tiene la razón…

No cuando la mayoría de las razones que nos damos a nosotros mismos solo sirven para justificar nuestra forma de actuar, cuando una forma de actuar valiosa y bien intencionada no debería porqué tener razones para llevarse a cabo. Es lo que hace desconfiar de un comportamiento que se apoya constantemente en razones.

En el sentido de las terapias actuales, el psicólogo debe ser un guía para el cliente, no un comandante ni un consejero, que tenga en cuenta las opciones sobre la mesa, que se haya interesado por los valores (y los conozca bien) del individuo, y que sirva de apoyo para que este último lleve a cabo las decisiones que su propia vida le demanda, comprometido con el cambio en una dirección valiosa para él.

Los objetivos de la terapia deben ser por tanto guiados por el terapeuta que en lugar de apoyar su argumento en razones de porqué algo debe ser así o asá, se limitaría a guiarse él mismo por los valores del cliente. Ya no paciente, sino activo en el transcurso de la intervención.

Una terapia, por contra, que se ve guiada por el psicólogo y sus razones en lugar de ir regida por el propio cliente, dista mucho siquiera de ser llamada como tal. Posiblemente sea lo que se busca en muchas ocasiones, y puede hinchar el ego de muchos profesionales de la psicología, quizás no mantenga “desconcertado” al cliente por momentos (algo que en ocasiones sucede, de forma intencionada, en algunas terapias actuales), y puede que no requiera de gran esfuerzo por parte del usuario. Pero esto no será terapia. Y uno acabará la sesión sabiendo muy poco más sobre sí mismo.


¡La medicina tiene la culpa de todo esto!

Es una realidad que vivimos en una sociedad medicalizada, como ya se ha comentado en más de una ocasión, y que se tiende en buscar los problemas físicos en el propio cuerpo cuando más de una vez no se encontrará una causa biológica para dar respuestas a nuestras quejas.


No es menos cierto que por este motivo se acuda al psicólogo con la misma actitud pasiva ante los problemas que nuestra vida nos plantea. Esperamos que el profesional resuelva la papeleta (que para eso le pagamos) y que tenga una razón para lo que está ocurriendo. Pero esta situación se plantearía muy simple ante el psicólogo, que a su vez debe huir de tal simpleza, a la vez que es un derecho del cliente ser atendido y disfrutar de una terapia para él y de él, en lugar de escuchar las razones de un completo desconocido.



Autor: Francisco R. Sánchez Ortega




Aceptación sin resignación. Afrontar para vivir plenamente

Las actuales terapias en psicología, podríamos decir que encabezadas por las llamadas terapias de tercera generación, con la terapia ACT como mayor representante, han venido a romper ciertas barreras que la psicología se había puesto a sí misma en el ámbito de la intervención clínica desde el surgimiento de la anterior ola, la psicología cognitivo-conductual, hasta convertir a esta disciplina en una herramienta más sólida y potente en su objetivo por ayudar a las personas que sufren día a día.

Las terapias de tercera generación (ACT, FAP, DBT, etc.) cuentan con dos componentes básicos a la hora de abordar situaciones que pueden llegar a generar algún tipo de malestar al individuo; la aceptación como propuesta para el cambio, y los valores como objetivos que deben marcar el rumbo de la intervención.

Nos centraremos en el primero de esos componentes, la aceptación, uno de los pilares de la terapia de tercera generación, con el que se busca afrontar la situación causa de malestar en lugar de evitarla o postergarla, lo que no haría otra cosa que ir paulatinamente aumentando dicho malestar.


¿…pero qué tipo de terapia es aquella que me pide aceptar mis problemas?

Es cierto que dicho así pareciera que este tipo de terapias busca que el individuo se resigne a que su vida ha tomado cierto rumbo, ante lo cual nada puede hacerse para volver a vivir tal y como a uno le gustaría. Nada más lejos de la realidad, pues debemos hacer, llegados a este punto, un matiz de gran importancia entre la aceptación y la resignación de la que hablamos,  y no se trataría de un matiz caprichoso que simplemente defiende dos ideas distintas por el simple hecho de diferenciar dos conceptos que aparentemente vienen a significar lo mismo.

La aceptación o “willingness”, término anglosajón que últimamente ha venido sustituyendo a su vez al de “acceptance”, busca aprender y aprehender (de) los distintos focos generadores de malestar (situaciones sociales, pensamientos, sentimientos, etc.) para obtener de ellos algún tipo de mensaje que nos ayude a entender qué es lo que está funcionando de manera distinta a la que nos gustaría y poder actuar sobre el contexto (en una dirección valiosa para el individuo).

Esta forma de proceder se aleja bastante de lo que propone la resignación, que por su parte nos plantearía acercarnos a esas fuentes de malestar de manera muy distinta, con una actitud menos flexible y abierta, más pasiva, como actores de una situación de la cual somos víctimas y con una visión pesimista de la vida con la que finalmente estaríamos reacios a contactar.


...pues es más fácil huir. La evitación del malestar como estrategia de afrontamiento

Para acabar, siempre existe otra opción. Una de las primeras en aparecer ante nosotros cuando las cosas se tuercen. En ocasiones es una opción tan buena como cualquiera, y no debe desecharse tan a la ligera como pudiera parecer. Tampoco es lo que proponen este tipo de terapias. Lo que sí hacen estas terapias es plantear que una evitación del malestar, de manera sistemática, sin plantear soluciones, y que en ocasiones puede ir en contra de nuestros valores en la vida, puede ser aún peor opción si cabe que simplemente no actuar.

Evitar, de una manera rígida y no contemplativa (de la situación), no ayuda ni enseña, limita la vida en tanto en cuanto comienza a alejarnos de la vida que anhelamos. Porque evitar, sin más, y sin pretender aprender de la situación, requiere de un coste para las personas que en ocasiones puede llegar a ser muy alto, y generar más malestar aún que la propia situación de la que se pretendía huir inicialmente.


Las terapias de tercera generación plantean, por tanto, aceptar la situación que estamos viviendo, aprender de lo que dicho malestar nos sugiere, entender por qué surge, sin luchar ni controlar ni evitar dicho malestar, pues debemos verlo como una oportunidad para crecer como personas (mentalmente) sanas, más flexibles y más dispuestas (abiertas) a la experimentación de situaciones que si bien no son agradables, también tienen cosas que enseñar.



Por: Francisco R. Sánchez Ortega

DUALIDAD LABORAL Y RECURSOS HUMANOS: Obsolescencia programada de los trabajadores



El mercado laboral español es dual, es decir, se pueden distinguir dos tipos de trabajadores en función de la protección que reciben. Ya se ha hablado largo y tendido de este tema en la red, así que no me voy a detener mucho, tan solo citar un par de artículos para el que le interese profundizar en este tema. Estos artículos son ¿Qué es la dualidad y por qué debería preocuparnos? y la web Un Contrato Para Emplearlos a Todos, de Politikon.
Sin embargo, sí me voy a centrar en cómo afecta eso a las políticas de recursos humanos dentro de las empresas, ya que esta situación hace que se invierta muy poco en capital humano y se base parte de la productividad en reducir costes.

¿Cómo afecta a las políticas de selección de personal?

Como digo, se invierte muy poco en capital humano, eso hace que las funciones de los recursos humanos sean, básicamente, dos: las meramente administrativas(contratación y nóminas) y la selección de personal.
Normalmente se dice que la selección de personal es un proceso vivo, que no termina nunca, ya que siempre hay bajas que suplir o promociones internas que realizar de la forma más eficiente posible, de manera que esta función no queda relegada a cuando la empresa necesita específicamente personal nuevo. Sin embargo, en un mercado laboral tan dual, donde las empresas renuevan parte del personal cada pocos meses, la importancia de la selección de personal se duplica...o al menos se duplica el trabajo de ese departamento.
Que haya más trabajo en esos departamentos no quiere decir que aumente su eficiencia, ya que no es lo que se busca. La búsqueda del candidato idóneo pierde importancia por varias razones. En primer lugar, nuestro mercado laboral ha devaluado a los trabajadores, hay mucho paro, de manera que hay muchos candidatos por vacante. Esto hace que los procesos de reclutamiento y selección se basen más en una criba de currículos que en una verdadera selección del candidato idóneo. En segundo lugar, el candidato rara vez va a ser un recurso permanente de la empresa, si no que solo va a formar parte de ella durante unos meses. Aspectos que antes eran importantes en la selección, ya no lo son tanto, ya que ese trabajador no va a ser formado ni va a promocionar, solo va a hacer un trabajo específico durante unos meses y luego se va a marchar.

¿Y a la formación/promoción dentro de la empresa?

Esto último influye de manera directa en lo que se conoce como "empleabilidad". La empleabilidad influye en la probabilidad de que una persona sea seleccionada para un puesto de trabajo. Si una persona recibe una formación adecuada es más probable que encuentre un trabajo, de la misma manera que si una persona es formada dentro de su trabajo es más probable que pueda acceder a trabajos mejores, ya sea por promoción interna o por recibir ofertas externas.
Como digo, si el trabajador sólo va a estar en la empresa, por ejemplo, seis meses, a esta no le sale rentable invertir en su formación, ya que no es un inversión de la que se vayan a aprovechar ellos, si no las futuras empresas que lo contraten. Este hecho influye en el desarrollo y en la carrera profesional de los trabajadores de nuestro país, haciendo que estos queden relegados a trabajos de una cualificación similar durante muchos años.
Un trabajador que empieza a rotar por contratos temporales, que no adquiere una formación adicional ni desarrolla una carrera profesional, probablemente esté años trabajando en puestos similares, cobrando un sueldo similar y con una carrera profesional estancada, que le impide tener una seguridad laboral y económica adecuada. Todo esto influye no sólo en el mercado laboral, si no en toda la estructura social, sobre todo si hablamos de formar una familia, natalidad, etc.

¿Qué hay de la motivación?¿El desempeño?¿La productividad?

Si bien las políticas de incentivos no tienen por qué estar influidas de forma directa por la dualidad laboral, esta sí influye de forma indirecta en la motivación de los trabajadores y en la eficiencia de la empresa.
El hecho de que hay trabajadores fijos y temporales hace que la motivación de los mismos sea diferente al respecto de su desempeño. Por un lado, el trabajador temporal sabe que su estancia en la empresa tiene fecha de caducidad, por lo que no está realmente motivado a entrar en la dinámica de la misma y las políticas de incentivos no serán tan potentes en él. Si al trabajador se le exige un mínimo de 5, va a darnos 5, aunque con la motivación e incentivos adecuados pudiera dar 8 o 10. Esto hace que las empresas no sean tan eficientes y productivas como podrían y, por tanto, que estas no crezcan al ritmo que deberían.
Por otro lado, cuando una empresa tiene pérdidas, es común que prescinda de trabajadores. En un mercado dual, lo más normal es que los trabajadores con más papeletas para abandonar la empresa durante las vacas flacas sean los temporales, independientemente de su productividad. En pocas palabras, cuando una empresa debe re-estructurarse, no lo hace pensando en términos de aumentar su eficiencia, si no en términos única y exclusivamente de reducir costes.
Es posible que haya trabajadores que son productivos y a pesar de ello sean despedidos, en beneficio de otros trabajadores que podrían ser menos productivos, pero que por el simple hecho de ser indefinidos, supone un coste mayor prescindir de ellos.

Como conclusión, los problemas de productividad en nuestras empresas pueden estar más influidos de lo que parece por nuestras políticas de recursos humanos. En lugar de centrarnos en nuestra eficiencia y nuestro capital humano, nos centramos más en el ahorro de costes, amparándonos en un mercado laboral dual.


Por: Alejandro Sola Berenguel